
A mi hermana le han regalado una muñeca horrorosa, una muñeca maldita… Es muy fea y cuando tiras de la cuerda, sale una endemoniada voz que dice te quiero.
No es que yo sea un chico y a mi no me gusten las muñecas, pero es que esto es en serio, esa muñeca, me da mucho más miedo que los cuentos de terror que me contaba mi tío para asustarme.
A noche escuché pasos, sobresaltado me levanté de la cama para ver si había alguien merodeando por la casa a esas horas de la madrugada, pero no había nadie. Cuando volví para mi cama, una pequeña y maligna risa se escuchaba como si estuviera cerca de mi. Estaba aterrorizado, no suelo creer en espíritus ni en la brujería, ni en nada de esas cosas, pues a diferencia de mi familia yo no soy nada supersticioso.
Por fin las risas y los pasos habían cesado y ya volvía a estar un poco más tranquilo. Ya estaba a punto de quedarme dormido, cuando de repente, escucho mi voz. “Alicia no me hace gracia”- grité pensando que era mi hermana escondida debajo de la cama. Volví a encender la luz y metí mi cabeza bajo la cama, completamente seguro de que mi hermana estaba allí escondida.
Pero cuando lo conté al día siguiente nadie me creyó y mi hermana se rió de mi, por tener miedo a las muñecas. Ya no sé que hacer, aunque cierre la puerta de mi cuarto con pestillo, la muñeca sigue apareciendo debajo de mi cama.para mi sorpresa, no estaba Alicia, no, estaba su muñeca. La muñeca maldita. La alcancé con mis manos, y cuando giré la muñeca y la puse frente a mi, la solté rápidamente, tenía una cara maligna, le salía sangre de los ojos y no paraba de reír.
